Como dijo Cristo desde la cruz: «Mujer aqui tienes a tu hijo. Hijo aqui tienes a tu madre. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”.
Cuenta la historia que un hacendado radicado en Santiago del Estero, provincia argentina, que quería colocar en su estancia una capilla para la Virgen, le pidió a un amigo que vivía en Brasil que le enviara una imagen que representara la Inmaculada Concepción de María. Este le envío dos, la que había encargado y otra de la Virgen con el Niño Jesús. Fueron colocadas en una carreta y partieron en caravana.
La imagen llevada en carreta de Buenos Aires a Santiago del Estero se detuvo inexplicablemente a las orillas del río Luján —67 km de Buenos Aires—, cerca de la casa de don Rosendo Oramas. Se cambiaron los bueyes y se bajó la carga, pero sin resultado. Los bueyes rehusaban cruzar el río. Entonces alguien observó las dos pequeñas cajas con las imágenes. Bajaron la estatua de la Virgen con el Niño sin que nada sucediera, pero cuando removieron la caja con la Inmaculada, inmediatamente los bueyes echaron a andar. Los asombrados testigos repitieron esto una y otra vez, con idénticos resultados.
Así comprendieron que Nuestra Señora quería quedarse en Luján y ellos con gusto y alegría la complacieron. Pronto la noticia se propagó y llegaron numerosos peregrinos.
Al principio, la imagen fue llevada a la casa de don Rosendo, quien fabricó la capilla primitiva donde se veneró a Nuestra Señora durante cuarenta años.
El lugar empezó a poblarse con los devotos y tomó el nombre de Nuestra Sra. de Luján. En 1755 se le otorgó el título de Villa. La devoción y los milagros aumentaban.
Un español estaba muy enfermo cuando fue curado milagrosamente por la Santísima Virgen de Luján. En agradecimiento, se entregó por completo a la creación del nuevo templo. En 1765 se llegó a un punto culmine de la obra y los cabildantes de Luján eligieron y juraron a Nuestra Señora por celestial Reina y Patrona.
En 1887 la imagen fue coronada canónicamente por el Papa León XIII.
La obra quedó terminada recién hacia 1930, cuando, al celebrarse el tercer centenario de la milagrosa detención de la carreta, la Virgen de Luján es jurada como patrona de la Argentina, del Paraguay y del Uruguay.
Edificado en estilo neogótico francés, el imponente templo mide 104 metros de largo, por 68 de ancho, y es rematado por dos torres de 106 metros de altura.
Este Santuario ha sido desde su origen centro de la piedad argentina.
Como dijo Cristo desde la cruz: “Mujer, aquí tienes a tu hijo. Hijo, aquí tienes a tu madre. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”.
Lee la canalización: Descenso de la Llama Crística en Luján
Ave María, Gracia Plena
Un abrazo de luz
Brinda Mair
Fuente consultada: Corazones
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